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 M: El caminante

 



Suzana Amado

Psicanalista
Membro da Escola de Orientação Lacaniana/Argentina
Responsável pelo Departamento de Psicanálise e Filosofia do Centro de Investigações do Instituto Clínico de Buenos Aires
Supervisora da Equipe de violência familiar do Hospital Alvares
Supervisora do Hospital Piñero, Buenos Aires
Docente do ION - Instituto Oscar Masotta
Assessora da revista Dispar, publicação do Departamento de Psicanálise e Filosofia do Centro de Investigações do Instituto Clínico de Buenos Aires

samado@ciudad.com.ar
 

 

Resumo

M. quería verse liberado de la culpa y de la angustia que lo cercaban, pero no quería curarse de la compulsión dado la satisfacción que obtenía. Durante sus caminatas, él procuraba una mujer de la cual podría recortar el objeto, un pedazo de sus espaldas. La análisis lo conduce a la origen de su satisfacción: escenas infantiles. La asociación más próxima que determina donde están las siluetas recortadas, es soportada por una narración que relata el primer encuentro de sus padres. Las intervenciones de la analista apuntaban recortar los circuitos pulsionales presentes: el circuito que lo trae al analista, el circuito que es recortado por la interpretación y el circuito que produce el objeto y que no más necesita ser buscado en las caminatas.

Palabras-clave: psicoanálisis, caso clínico, objeto a, circuito pulsional, goce.

 

   
 

 

  M.: the hiker

Abstract

M. wanted to be freed from the guilt and anguish that surrounded him without getting rid of the compulsion due to the satisfaction that he obtained. In his walks he searched for a woman from whom he could cut out the object, a piece from the back. The analysis leads him to the satisfaction of childish scenes. The elective affinity that determines the place of the cut silhouette is bear by a novel, which tells his parents’ first date. The interventions of the analyst viewed cutting the joy circuits at stake: which brings the patient to the analyst, the circuit which is set-apart by the interpretation and the circuit that produces the object that does not need to be searched for in his walks anymore.

Key words: psychoanalysis, clinical case, object a, joy circuit.

 

 

A pesar de las dificultades, o precisamente por ellas, era la primer entrevista que M tenía con una analista mujer. La dificultad: cierto pudor, cierta incomodidad, cierta vergüenza para relatar—casi podríamos decir confesar—aquello que M llamaba “su práctica”.

- ¿Qué practica Ud.? Pregunto.

La transformación del sustantivo en verbo es lo que M considera como la acción que permite convertir su dificultad en apuesta de un espacio analítico. La interrogación que acentúa el verbo enmarca para él cierta práctica deportiva, en el sentido de la sustitución permanente de los cuerpos o un cierto hobby en el sentido de la colección que M denomina: las caminatas.

En efecto, los primeros años del análisis transcurren a través de la irrefrenable compulsión de aquellas caminatas furtivas que lo precipitan en una encrucijada inapelable. El conflicto de M era no querer curarse de la compulsión debido al placer que le procuraba, pero si liberarse de la culpa y la angustia que lo cercaban.

El conflicto también se duplica en la monotonía de sus días. Por un lado un hombre formal, trabajador, con una familia bien constituida como se dice, y dos hijas adolescentes que completaban la armonía de la escena familiar. Sin embargo aquella misma armonía se derrumbaba en un segundo, frente al insistente idea de que sus hijas pudieran observarlo o tal vez sorprenderlo en el instante cierto de sus prácticas caminantes.

Las caminatas consistían en un largo recorrido –casi escribo circuito- que podía consumir varios kilómetros en busca de un objeto: una mujer. Una vez hallada el deporte se convierte en hobby. Recorta algo en la espalda de su silueta, escotomiza la cara, pero la figura debe ser esbelta y joven. Se acerca por detrás a aquella figura sin cara y le susurra frases eróticas y obscenas. Cuando da en el blanco y logra impactar o incomodar a la escogida, la postura se rompe y retorna a su casa a masturbarse.

M localiza el origen de aquella satisfacción en la temprana infancia. Recuerda algunas escenas. Una, debajo de la mesa, aproximadamente a los siete años, jugando a los soldaditos, mira a la empleada de la casa -una joven muy linda- a quien recuerda haberle mostrado sus genitales. La repetición del juego despierta las dos condiciones de la escena de las caminatas: inquietud y perplejidad en la joven y una profunda satisfacción en él al percibir su erección. El juego finalmente se ve interrumpido cuando la madre lo sorprende en la escena masturbándose. Así, tempranamente la masturbación se inscribe como marca de su goce frente a la perplejidad del otro.

Esta escena abre las puertas de un recuerdo anterior que relata con mucha dificultad. Se trata de un juego incestuoso, cuando niño, con su hermana tres años mayor. El juego consistía en que él debía permanecer absolutamente quieto en su cama mientras su hermana lo masturbaba hasta lograr una erección. Su inmovilidad debía concluir el juego masturbatorio con el reconocimiento de que M era -cito- “el perrito”. Demás está decir que estos juegos permanecían en el más estricto secreto. Me sirvo de la frase y digo: “en las caminatas saca a pasear al perrito”. Responde que nunca había pensado que esos juegos habían marcado tanto su camino, en cuanto nunca pudo renunciar definitivamente a aquella satisfacción.

En una ocasión solicita una sesión urgente. Estaba profundamente angustiado. Luego de un largo recorrido encuentra una mujer. Despliega el ritual habitual, pero la mujer interrumpe el circuito, se da vuelta y lo interpela: “ahora me toca a mí divertirme un poco”. Nunca supo que clase de mujer era, huyó despavorido de la escena. Digo: “cazador, cazado”.

El circuito se completa invirtiendo el sentido de su trayecto escópico. La mirada que profiere obscenidades es capturada, el ojo se funde en un objeto, ahora en cambio es el objeto quien mira al ojo. Como olvidar aquí la frase de “Kant con Sade” (Lacan, 1962): el perverso saca las consecuencias de la no reciprocidad.

El goce de capturar la mirada esconde su reverso. De producir con la voz la división en el otro, para hacer surgir la mirada en ese campo, a soportar los efectos al quedar violentamente atrapado por el goce del otro. El sujeto es mancha, es tocado, desprovisto del velo con el que intenta velar la falta del Otro (Lacan, 1964).

En el voyeurismo el sujeto se satisface mirando a un compañero tomado como objeto en su identificación con él. El exhibicionismo a su vez, incluye el hecho de mirar su propio cuerpo, el sujeto se hace objeto para un nuevo sujeto al que uno se muestra para ser mirado por él. Este es el principio de su satisfacción. Cumplido el trayecto pulsional el circuito se realiza mediante la introducción del partenaire (Lacan, 1975-76).

Desde luego no intento dar cuenta de la confección del historial M, menos aún dibujar su silueta, sino a través del circuito que atraviesa la historia preguntar: ¿de dónde proviene la afinidad electiva que determina el lugar de las siluetas recortadas? M responde con una novela que relata el primer encuentro de sus padres. El padre vivía en una pensión a la que arribó un matrimonio con dos hijas luego de una debacle económica. Hay que agregar la historia del abuelo paterno, un calavera que había dilapidado su fortuna en viajes y mujeres. El padre eligió a su mujer a través del ojo de una cerradura. En efecto, espiaba cuando se bañaba, el cuerpo de aquella mujer que lo fascina. Comienza a cortejarla hasta que la hace su esposa.

Digo: “Su padre no se tomó tanto trabajo, miró bien y dio en el blanco”.

En efecto, trabajo era la palabra clave. Mis intervenciones subrayaban y acentuaban el trabajo o esfuerzo que destinaba a la acción de hacerse ver, la enunciación era más o menos así: “cuánto esfuerzo, que manera de trabajar o algún sonido que denotara el trabajo realizado”.

Esto regla determinó que la frecuencia de las caminatas fueran espaciándose. En una oportunidad, frente al malestar y la queja por no poder dominar este circuito, dice: “al fin y al cabo soy un pelotudo, tanto trabajo para terminar haciéndome una paja”. Falta que diga- pensé-: “he tenido la piel del idiota”.

Por esta época encuentra a la que nombra la mujer de su vida, como no podía ser de otro modo, era una compañera de trabajo. Comienza entre ellos un amor secreto. Las caminatas se vuelven inútiles porque le confía a ella sus prácticas. Ella no sólo admite sino que le demanda practicar el juego con las escenas de sus fantasías incluidas. La pasión se vuelve cada vez más intensa. Ambos se divorcian de sus respectivos matrimonios y comienzan a vivir juntos.

Todo parece concluir en una armonía simétrica a la del comienzo. Sin embargo hay un resto. La técnica no solo proporciona sino que anticipa nuestros gustos: ya no camina, navega por Internet. El soporte técnico de la infidelidad le provee de las siluetas que no lo ven. Sólo que hasta el momento sin trabajar.

 

Referências Bibliográficas

Lacan, J. (1962). Kant con Sade. In: Escritos 2. México: Siglo Veintiuno Ed., 1989, p. 744-770.

_________. (1964) El Seminario 11: Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, 1987.

_________. (1975-76). El Seminario 23: el sinthoma. Buenos Aires: Paídós, 2007.

Mauricio, T. (2007) Sintoma e Nome-do-Pai. In: Opção Lacaniana. São Paulo: Eólia, n. 50, p. 362-365.

Merlet, A. Perversão e Nome-do-Pai. In: Opção Lacaniana. São Paulo: Eólia, n. 50,  p. 304-306.

Miller, J.-A. (1988) Sur le Gide de Lacan (transcription de quatre séances du séminaire de D.E.A.). In: La Cause freudienn. Paris: Seuil, n. 50, 1993.

_________.  (1996-97) A teoria do parceiro. In: EBP (2000) Os circuitos do desejo na vida e na análise. RJ: Contra Capa, p. 153-207.

_________. (1997-98). Uma partilha sexual. In: Clique. Revista dos Institutos Brasileiros de Psicanálise do Campo Freudiano. MG: Instituto de Saúde Mental de Minas Gerais, n. 2, p. 12-29, ago. 2003.

Solano-Soarez, E. (2007). Gozo e Nome-do-Pai. In: Opção Lacaniana. São Paulo: Eólia, n. 50,  p. 168-171.

 

Texto recebido em: 19/10/2007.

Aprovado em: 04/01/2008.